Sábado 18 de noviembre de 2017
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INTERNACIONAL | 28.17.2017

Puigdemont pidió “mantener el pulso del país en la paz, el civismo y la dignidad”

Luego que el Parlament declarara la independencia, el presidente del Gobierno de Cataluña afirmó que los independentistas no quieren la razón por la fuerza, pero no se desviarán de sus objetivos. Por su parte, Rajoy ordenó la aplicación del artículo 155. El gobierno argentino aseguró que “no reconoce y rechaza la declaración de independencia proclamada por el Parlamento de Cataluña”.

“Vienen horas en que a todos nos tocará mantener el pulso del país en la paz, el civismo y la dignidad, como ha pasado siempre”, aseguró el presidente de gobierno de Cataluña, Carles Puigdemont, tras la declaración de independencia catalana aprobada este viernes por el Parlament, con 72 votos a favor, 10 en contra y 2 en blanco.

En respuesta a la declaración de independencia, el Senado español aprobó la aplicación del artículo 155, que plantea la intervención de Cataluña.

El presidente de España, Mariano Rajoy, ordenó la disolución del Parlamento catalán, la destitución del presidente Puigdemont, de su vicepresidente, la intervención de los medios públicos catalanes y anunció la convocatoria a elecciones para el 21 de diciembre próximo.

“Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional”, condenó el rey español, Felipe VI, y aseguró que la independencia catalana es ilegal y atenta contra la democracia.

En la misma línea, como Estados Unidos y la Unión Europea, el gobierno argentino de Mauricio Macri, mediante un comunicado de la Cancillería, aseguró que “no reconoce y rechaza la declaración de independencia proclamada por el Parlamento de Cataluña”.

“Argentina hace votos para que a través de los mecanismos constitucionales se restablezca la legalidad en el marco de una convivencia pacífica del pueblo español, garantizando la unidad e integridad territorial de España”, dice el comunicado.

Este sábado, a través del canal TV-3, Puigdemont ofreció las primeras declaraciones luego de la aplicación del artículo 155, en el que pidió defender, de forma democrática, la independencia catalana aprobada por el Parlament.

Además, aseguró que los independentistas no quieren la razón por la fuerza, pero que no se desviarán de sus objetivos.

Mientras los catalanes salieron masivamente a las calles para celebrar la declaración de independencia, la ultraderecha española se concentró en Madrid, muchos con banderas franquistas, para defender la unidad de España y pedir prisión para el presidente catalán.

“Derramaremos hasta la última gota de sangre por España” y “Esta es nuestra tierra y hay que defenderla”, eran algunas de las consignas de los españoles que llevaban banderas franquitas.