El avance en los números del gobernador bonaerense responde de forma directa a su estrategia de confrontación abierta contra la gestión de La Libertad Avanza. Al esquivar de manera sistemática las disputas internas del Partido Justicialista, Kicillof concentró toda su energía discursiva en polarizar con la Casa Rosada.
Los datos publicados por la consultora Management & Fit otorgan al mandatario provincial un 34,1% de aprobación popular. Con este porcentaje, se posiciona apenas unas décimas por encima del 33,5% que conserva Cristina Kirchner, reconfigurando el orden de liderazgos dentro del peronismo.
Por el contrario, el presidente Javier Milei atraviesa un escenario de fuerte polarización social que afecta sus índices de popularidad general. El mandatario nacional quedó relegado al séptimo puesto de la medición debido a que su imagen negativa trepó al 52,1% en las últimas semanas.
El posicionamiento de Kicillof como principal adversario de la administración libertaria no se limita a un debate meramente de encuestas. Desde el inicio del mandato, el gobierno central recortó fondos clave a Buenos Aires y lo eligió como blanco predilecto de sus ataques políticos.
De cara al rearmado del frente electoral, la consolidación del gobernador le permite proyectar un despliegue territorial mucho más ambicioso. Tras el cierre de la agenda parlamentaria, el dirigente bonaerense planea iniciar giras políticas por siete provincias del interior del país antes de fin de año.